“Soy pata rajada, pero no soy acarreada”…
Fue un trayecto entre estrujos y manoseos, cuya desmesura causó alerta en torno a la seguridad y estado físico del presidente. La marcha fue un espacio para avivar los anhelos presidenciales de las corcholatas, mofarse de los adversarios y colgarse de la figura presidencial. Ajado y sudoroso, toqueteado hasta el hartazgo, el presidente Andrés Manuel […]














