En una noche llena de emoción y nostalgia, Alejandro Sanz regresó a la escena musical con un sentido renovado y una energía contagiosa. Después de más de tres décadas como artista, el legendario cantautor español sigue siendo capaz de sorprendernos con sus nuevas propuestas musicales y su capacidad para conectar con la audiencia.
La pregunta que muchos de sus seguidores se han hecho en los últimos tiempos era: ¿Y ahora qué? La respuesta vinieron con el reciente EP y gira titulado “¿Y Ahora Qué?”, un proyecto que Sanz describe como una búsqueda de nuevos sonidos y una oportunidad para reconectar con su público. Y fue precisamente en México, en el Auditorio GNP de Puebla, donde este viaje musical comenzó.
La noche comenzó con un entusiasmo palpable, como si la audiencia estuviera emocionada de revivir los momentos más emblemáticos de la carrera de Sanz. Y aunque hubo algunos momentos en los que el cantautor pareció sentirse un poco inquieto, pronto se libró de sus dudas y se sumergió completamente en la música.
La setlist incluyó algunas de sus canciones más icónicas, como “Corazón Partido” o “Devuélveme el Corazón”, que hicieron temblar las paredes del auditorio. Pero también hubo oportunidades para explorar nuevos sonidos y experimentar con estilos diferentes. Fue un viaje emocionante que permitió a Sanz mostrar su versatilidad como artista y su capacidad para evolucionar sin perder el carisma que lo ha caracterizado durante tanto tiempo.
Uno de los momentos más destacados de la noche fue cuando Sanz interpretó “Y Como Es El Daño”, una canción que se convirtió en un clásico de su repertorio. La audiencia estuvo completamente embrujada, cantando a pleno pulso y bailando con pasión. Fue un momento verdaderamente mágico que demostró el poder de la música para unir a las personas.
A medida que la noche avanzaba, Sanz compartió historias y anécdotas detrás de algunas de sus canciones más populares. Fue un ejercicio en el que el cantautor se mostró como un verdadero maestro de la narrativa, capaz de transportar a su audiencia a momentos específicos de su vida y carrera.
En el final de la noche, Sanz regresó al escenario con una sonrisa y un abrazo para la audiencia. Fue un momento que reflejaba la gratitud y la apreciación que siente hacia sus fans, y que demostró que, después de todas las vueltas y los giros, Sanz sigue siendo el mismo artista que siempre ha sido: comprometido con su música y con su público.











