En una entrevista reciente, Monseñor Francisco Javier Acero, obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, expresó su preocupación por el aumento alarmante de desapariciones en el país y criticó al gobierno por no asumir plenamente su responsabilidad en materia de protección a las víctimas y sus familiares. Aseguró que la situación está llegando a un punto de colapso estructural, lo que requiere una respuesta efectiva y urgente del Estado.
“La cifra de desapariciones ha aumentado significativamente y con eso, los problemas también”, declaró el obispo. “No podemos seguir pensando que la desaparición es un tema marginal o anecdótico. Es un problema estructural y sistemático dentro del Estado”. Acero subrayó que no basta solo con establecer mesas de diálogo para abordar este tema, sino que es necesario implementar políticas públicas efectivas y sostenibles que atiendan la complejidad de la situación.
La obispado consideró que el Estado debe asumir un papel más activo en la investigación y esclarecimiento de los casos de desaparición, así como en la protección a las víctimas y sus familiares. “No podemos seguir tolerando que las familias de las personas desaparecidas se vean obligadas a buscar justicia por su cuenta”, dijo. “El Estado debe asumir su responsabilidad y trabajar para encontrar una solución a esta crisis”.
Acero también se refirió a la necesidad de cambiar la cultura de impunidad que ha caracterizado a algunos sectores del país durante décadas. “La desaparición es un crimen grave que requiere un castigo severo”, dijo. “No podemos seguir pensando que los culpables pueden quedar impunes y que las víctimas y sus familiares deben sufrir en silencio”.
En su análisis, el obispo consideró que la falta de recursos y la corrupción también han contribuido a la situación. “La corrupción es un cancer que ha afectado al Estado y ha debilitado nuestra capacidad para abordar problemas como la desaparición”, declaró. “Es necesario que el Estado tome medidas efectivas para combatir la corrupción y garantizar que los recursos se utilizan de manera transparente y eficiente”.
Acero concluyó que la solución a este problema no es sencillo, pero que requiere un compromiso político y social fuerte. “No podemos seguir tolerando que las personas desaparezcan sin que haya consecuencias para los culpables”, dijo. “Es necesario que el Estado asuma su responsabilidad y trabajue con la sociedad civil y otros actores para encontrar una solución a esta crisis”.









