Miguel Herrera, apodado “Piojo”, regresó a casa después de una difícil misión en Costa Rica. El entrenador mexicano había sido contratado para liderar la Selección Nacional Tica y clasificarla al Mundial 2026, objetivo que finalmente no logró alcanzar. En un momento de reflexión, Herrera admitió que su proyecto fallido era un fracaso y que debía asumir las consecuencias.
La llegada del Piojo al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se caracterizó por una mezcla de sentimientos, entre ellos la tristeza y el desánimo. A pesar de su habitual sonrisa y optimismo, Herrera parecía afectado por el resultado negativo de su misión en Costa Rica.
La no clasificación para el Mundial 2026 es un tema delicado para cualquier entrenador, pero más aún cuando se trata de un país con una gran pasión por el fútbol como Costa Rica. El Piojo reconoció que el fracaso era inevitable y que debía asumir la responsabilidad de no haber podido lograr el objetivo.
“No hay mucho que decir, es un fracaso y hay que asumirlo”, admitió Herrera en un momento de introspección. “Tengo que reflexionar sobre lo sucedido y aprender de mis errores. No puedo dejar de mencionar la gran labor de los jugadores y el staff técnico que trabajaron conmigo en Costa Rica”.
A pesar del doloroso final, el Piojo también destacó la experiencia valiosa que obtuvo en su estancia en Costa Rica. “Fui a Costa Rica con el objetivo de hacer historia y no logré alcanzarlo”, recordó Herrera. “Pero también aprendí mucho sobre mí mismo y como entrenador. Me di cuenta de que soy capaz de adaptarme a diferentes culturas y estilos de juego”.
La salida del Piojo de Costa Rica coincide con un momento crítico para el fútbol en ese país. La no clasificación para el Mundial 2026 puede tener implicaciones negativas para la estructura del fútbol costarricense, ya que muchos jugadores y entrenadores pueden perder sus oportunidades de competir a nivel internacional.
Sin embargo, Herrera también vio oportunidades positivas en su experiencia en Costa Rica. “A pesar de no haber logrado el objetivo, sentí un gran aprecio por la gente de Costa Rica”, dijo el Piojo. “Me di cuenta de que el fútbol es una herramienta poderosa para unir a las personas y fomentar la educación”.
A medida que regresaba a casa, el Piojo parecía ya más optimista sobre su futuro en el fútbol. Aunque no logró alcanzar su objetivo con Costa Rica, Herrera sigue siendo un entrenador experimentado y apasionado, dispuesto a aprender de sus errores y seguir adelante.
“Estoy listo para recibir una nueva oportunidad y seguir adelante”, declaró Herrera. “Quiero seguir ayudando al fútbol y contribuyendo al crecimiento del deporte en México y el mundo”.











