En el estado de Puebla, la angustia y el miedo han asumido un papel protagonista en la pequeña ciudad de Amozoc, donde once jóvenes desaparecidos han dejado a sus familiares y amigos sin respuesta. La búsqueda por estos jóvenes sin rumbo se inició hace una semana con la participación de más de 200 elementos de diferentes instituciones, incluyendo la Fiscalía de Puebla, Defensa, Marina, GN, SSP y policía municipal.
La desaparición en sí tiene lugar a principios de agosto, pero fue hasta tres días atrás que se promovió la denuncia ante la FGE (Fiscalía General del Estado), según confirmó Jorge Cobián Esperón, titular de la Agencia Estatal de Investigación. La ausencia de estos once jóvenes ha generado una gran preocupación en la comunidad local, donde muchos esperan con ansia noticias sobre su paradero.
La búsqueda se enfoca en varios frentes, desde entrevistas a testigos y familiares hasta la revisión de las instalaciones y lugares frecuentados por los desaparecidos. Sin embargo, a pesar del esfuerzo coordinado entre diferentes instituciones, la búsqueda ha sido complicada debido a la falta de pistas y testimonios que permitan avanzar en el caso.
La comunidad local se ha unido para apoyar a las familias afectadas, organizando manifestaciones y acciones de solidaridad. La indignación y la frustración se han convertido en motivos de lucha para encontrar respuesta sobre el paradero de los jóvenes. “Es como si mi hijo estuviera muerto”, ha declarado una madre en entrevista exclusiva con esta agencia, refiriéndose al desaparecido.
La ausencia de estos once jóvenes no solo ha afectado a sus familiares y amigos, sino que también ha generado una gran preocupación en la comunidad local. La falta de noticias sobre su paradero ha creado un ambiente de incertidumbre y miedo, lo que ha llevado a muchos a salir a las calles para exigir justicia y la respuesta de las autoridades.
La investigación sigue en marcha, con los elementos de la Fiscalía de Puebla trabajando día y noche para hallar pistas que les permitan seguir el rastro de los desaparecidos. La denuncia ante la FGE es un paso importante en el proceso de búsqueda de justicia, pero aún falta mucho trabajo para encontrar respuesta sobre el paradero de estos once jóvenes.
Mientras tanto, la comunidad local sigue esperando con ansia noticias sobre su paradero y exigiendo la respuesta de las autoridades. La ausencia de estos jóvenes no solo es una tragedia personal, sino que también es un llamado a la reflexión sobre la necesidad de garantizar la seguridad y la justicia en nuestra sociedad.









