Apenas un año atrás, Abraham Quintanilla, el padre de la inmortal cantante Selena Quintanilla, aceptó hablar en el Museo de Selena, ubicado en Corpus Christi, Texas, ciudad natal de la leyenda musical. En ese momento histórico, Abraham se sentó a hablar con los periodistas desde el corazón del museo, dedicado a la memoria y legado de su hija. La oportunidad fue única para conocer mejor al hombre detrás de la figura pública que muchos asocian con la vida y música de Selena.
A medida que se sentaba en silencio, Abraham Quintanilla parecía ser un hombre rodeado por una envoltura de reserva, como si guardara secretos y pensamientos profundos dentro. Sin embargo, cuando comenzó a hablar, su voz cambió, transmitiendo una sensación de tranquilidad y seguridad que revelaba la confianza que había encontrado en su fe. La fe, para Abraham, era el consuelo que lo mantenía unido a su hija Selena, que falleció trágicamente en 1995.
En ese momento, Abraham compartió una historia que había mantenido escondida durante décadas: la esperanza de reencontrarse algún día con su hija. Aunque pasaron muchos años desde el fallecimiento de Selena, Abraham siguió sosteniendo esa esperanza, creyendo que algún día se reunirían de nuevo. La fe le daba la fuerza para seguir adelante, para mantener viva la llama de su hija y trabajar en pos de preservar su legado musical.
La conversación con los periodistas también fue un momento para Abraham para reflexionar sobre el impacto que Selena había tenido en sus vidas. Recordó momentos felices de su niñez, cuando Selena era una jovencita que cantaba y bailaba con pasión en el living de su casa. Recuerda cómo Selena siempre fue una niña amable y cariñosa, que siempre se preocupaba por los demás.
Abraham también habló sobre la dificultad de crecer sin su hija, de enfrentar la pérdida y la tristeza que siguen después. Sin embargo, fue en ese momento cuando Abraham encontró una fuente de consuelo: la fe. A través de ella, se permitió sentir la tristeza y el dolor, pero también encontró la fuerza para seguir adelante.
La conversación con los periodistas en el Museo de Selena fue un momento importante para Abraham Quintanilla. Fue una oportunidad para compartir su historia, para reflexionar sobre la vida y música de Selena, y para encontrar consuelo en la fe. Aunque el dolor de la pérdida siempre estará presente, Abraham encontró la fuerza para seguir adelante, trabajando en pos de preservar el legado de su hija y mantener vivo el espíritu de Selena.











